MONOLITT (2026)
Con más de dos décadas de trayectoria a sus espaldas, la veterana one man bnad noruega Mork está de regreso con su octavo álbum de estudio. Un trabajo que mantiene el pulso con anteriores obras, pero que también da muestras de encontrarnos ante un proyecto que ha sabido madurar su sonido, encontrando un interesante equilibrio entre un sonido tradicional de black metal y una vertiente que recoge elementos propios fruto de la madurez de Thomas Eriksen como compositor. Así se nos presenta este "Monolitt", un álbum que de buenas a primeras logra sonar directo y hasta cierto punto agresivo, con un muro de impenetrable sonido enfocado hacia la oscuridad y la destrucción más absoluta. Manteniendo el pulso a la hora de lograr un sonido de batería que sabe empujar con fuerza cuando es necesario pero que también equilibra intensidades a la hora de de permitir a Mork trabajar esa registro de atmósfera oscura y cargada, casi que hipnótica. Las guitarras se mantienen firmes a la hora de saber forjar un sonido no exento de cierta crudeza, pero con al virtud de aunar oscuridad, densidad y profundidad, atreviéndose de forma mucho más directa que en el pasado con pasajes que aportan cierto tono melódico al conjunto. Es aquí donde confluyen de una manera totalmente fluida y coherente esos registros más intencionalmente clásicos dentro del black, con un aporte de elementos propios, fruto tanto de la ya dilatada carrera de Mork, como también de la búsqueda de una identidad propia, dando como resultado un sonido mucho más dinámico, con secciones que se antojan inmersivas, ofreciendo recursos variados a la hora de trabajar los riffs y la dinámica de ritmos e intensidades, logrando mantener ese espíritu más clásico, con una aporte extra de densidad y crudeza. Estos elementos también están presentes en al voces, con un registro que sabe ofrecer una buena capa de elementos crudos y gélidos, pero que también se refugia en secciones mucho más oscuras y profundas, como queriendo profundizar en registros paganos y ocultistas. El resultado es un álbum denso, que nos remite al black más clásico, al mismo tiempo que sabe aportar elementos propios que trasforman ese black tradicional en un ente totalmente destructivo. (7,7).



















.jpg)
















