...BY THE WORLD... (2026)
El camino iniciado con su anterior "...by the Shadows..."(2024), no fue un mero tramite, aquel álbum inició una nueva era en la propuesta de Trelldom que se ve reflejada y si cabe ampliada en su sucesor. Un álbum que logra sumergirnos en un mundo de oscuridad pastosa, de engañosas realidades, que sabe fundir elementos progresivos, vanguardistas y arreones del más puro e infame black metal, de forma coherente. Un apartado musical que se nutre de influencias del black más clásico, que sobreviven en medio de lo abrumador de otros registros. Sabiendo trasportar al oyente a un paisaje ambiguo, que es como una pesadilla que nos rodea con su oscuridad y podredumbre, trabajado desde un tono que se mueve con soltura en casi que una faceta ritualista, sin que el ritmo sea lacerante, pero si contribuyendo a crear una textura ambigua que sirve de cultivo para un entramado de guitarras que tanto pueden ser densas, como crudas, en donde no se negocia ningún tipo de accesibilidad y en donde el oyente tiene que estar preparado para sumergirse en vastos pasajes de cambios de ritmo espontáneos, unas disonancias complejas que tanto pueden invitar al optimismo como sumergirnos en la mayor de los sopores. Todos lo temas conservan esa ambientación totalmente inmersiva, de paisajes peculiares, en donde la oscuridad todo lo inunda, pero la demencia, la ambigüedad y la controversia también tienen cabido. La banda ha crecido en integrantes y la presencia de nuevos músicos, se antoja del todo necesaria para llevar el sonido de este nuevo álbum hacia nuevas cotas de experimentación y vanguardismo, por que lo que en un principio se puede describir como un metal complejo, con un trasfondo de black, pronto se va vistiendo de un pelaje más "exótico", en donde los elementos electrónicos, o el peso de instrumentos como el saxofón van dejando su sello a la hora de construir esa enfermiza ambientación que rezuma todo el álbum. Ni que decir tiene que Gaahl con sus voces, logra teñir todo en una patina de mayor inquietud, por que no nos engañemos tampoco, este "...by the Word...", no sería lo mismo sin sus voces, necesarias para equilibrar toda esa ambigüedad y complejidad que emana de la parte meramente musical, para dotar de cierto dinamismo y credibilidad lo expuesto. (8).



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