LITURGY OF DEATH (2026)
Séptima entrega para Mayhem, cuarenta y dos años de trayectoria a sus espaldas, historia viva de un genero como el black del cual forman parte y en donde tiene reservado un lugar de privilegio, aunque siempre habrá quién ponga en entredicho sus últimos movimientos como banda, sin embargo, bajo mi punto de vista, este nuevo lanzamiento es un buen ejercicio de black metal, más allá de ponerlo en comparativa con su carrera, mostrando una banda veterana, en plenitud de facultades, explorando terrenos no tan conocidos, pero en donde vuelven a destacar con una entrega densa y oscura, llena de intrigantes registros y con una aura de terror y tenebrismo. Dejando de lado lo que la banda fue en los noventa, este "Liturgy of Death", nos muestra a una banda en plenitud de facultades, con la sensación de que con poco esfuerzo se han trabajado un álbum de black a la altura del mito. Entregando un sonido de batería que recoge un número de recursos casi que innumerables, desde secciones violentas y agresivas, como aquellas en que se trabaja más la ambientación y Hellhammer se entrega a un ritmo más cadencioso que permite explorar otras vertientes en sus técnica, como también en los momentos que se funden con las riffs, fusionándose de una manera increíble, por no hablar de los cambios de ritmo que hacen que los temas vayan entregándose a terrenos más clásicos. Algo similar podemos decir de las guitarras y del bajo, este último con una densidad a prueba de balas, dejando elementos de entrega cercanas a un doom, mientras que los registros de guitarra se asemejan al sonido de los noventa, agresivas y densas, con una dosis de engañosa melodía y ambigua crudeza, sabiendo enfrascarse en terrenos directos y agresivos, para también trabajar algunas atmósferas que ofrecen esa vertiente más tétrica en el sonido del álbum. Podemos hablar de cierto tecnicismo, pero no creo que sea más que el engranaje perfecto de una banda que funciona con una precisión arrolladora, sabiendo sacar todo el partido a su habilidad para trasmitir toda la muerte y la desolación que es capaz un álbum de black metal. Los registro vocales de Attila se vuelven a erigir también en un elemento destacable, no ya sólo en los terrenos profundos y oscuros donde se mueve con soltura, sino también allí donde hay algunos elementos de voces corales o limpias que solo hacen añadir un extra de oscuridad y terror al conjunto. Todo ello aderezado por algunas secciones de teclados que traen cierta carga más emotiva la conjunto, para acabar pariendo un álbum sin ningún tipo de concesiones, sólo una banda que vuelve a dar otra lección de puro black metal.(8,2)



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