1. ¿Cómo surgió la idea de crear Goat Rider y qué significado tiene el nombre dentro de vuestra filosofía?
Goat Rider nació en 2019. En aquel entonces, yo, Anthony, tocaba en una banda llamada Killer Souls, mientras que Christo, quien actualmente es nuestro vocalista, formaba parte de Toxic Spell. Coincidimos en un concierto, nos conocimos y me llamó mucho la atención su voz. Yo tenía la idea de crear una banda de black/speed metal, así que le propuse unir fuerzas para llevar adelante el proyecto. Por aquellos años estaba muy influenciado por bandas como Toxic Holocaust y Hellripper, proyectos que me atraían por esa manera de combinar velocidad, agresividad y una visión musical muy personal. Me gustaba especialmente la idea de construir una banda alrededor de una visión propia, componiendo y grabando material con una dirección clara. Como yo no canto, necesitaba a alguien que pudiera aportar esa parte, y fue así como contacté a Christo. En cuanto al nombre, Goat Rider fue una elección bastante espontánea. Barajamos varias propuestas y ese fue el nombre que más nos llamó la atención, porque encajaba con la estética y la temática que queríamos proyectar. Además de Toxic Holocaust y Hellripper, tenemos influencias tanto de la vieja como de la nueva escuela, con bandas como Venom y Bewitched entre nuestras referencias. Siempre estamos descubriendo música nueva y hay muchas otras agrupaciones que nos inspiran. Después de establecer las bases del proyecto, fuimos incorporando amigos y músicos que compartían nuestras ganas de tocar este tipo de metal, hasta formar la alineación de Goat Rider que conocemos hoy. En esencia, la idea original fue mía, pero la banda se fue construyendo gracias a las personas que se sumaron al camino.
2. ¿Cómo valoráis vuestra trayectoria hasta el momento? ¿Sentís que habéis encontrado vuestro sonido definitivo o todavía estáis explorando nuevas posibilidades?
Creo que todavía estamos explorando nuevas posibilidades y buscando nuestro propio camino. "High Speed From Hell" fue, sin duda, un gran debut para Goat Rider, un disco que tuvo una muy buena recepción y que le gustó a mucha gente. Sin embargo, después de ese lanzamiento quisimos experimentar y evolucionar nuestro sonido. Un ejemplo de ello fue "Evil X Evil", un trabajo con un enfoque un poco más melódico. Con "Savage Steel" retomamos una dirección más rock and rollera, más cercana a la esencia de nuestro primer álbum. Y ahora, con "Hëllkvlt", volvemos a beber mucho de esa misma fuente: riffs cargados de rock and roll, estructuras bastante básicas y directas, pero con melodías muy pegadizas que se te quedan en la cabeza. No queremos limitarnos a repetir una fórmula ni sentir que tenemos que sonar siempre de la misma manera. Nos interesa seguir explorando, probar cosas diferentes y dejar que la música evolucione de forma natural. Al mismo tiempo, tenemos claro que queremos desarrollar una identidad propia, un sonido que sea nuestro y que permita que, cuando alguien escuche una canción, pueda reconocer inmediatamente que se trata de Goat Rider.
3. ¿Cómo describiríais el sonido y la atmósfera de "Hëllkvlt"? ¿Qué lo diferencia de vuestros lanzamientos anteriores?
"Hëllkvlt" es un disco muy similar a "Savage Steel", especialmente en cuanto al sonido y la composición. En ambos trabajos encontraréis un efecto en las guitarras que últimamente nos encanta utilizar: el chorus. Es uno de esos efectos que algunos odian y otros aman, pero que definitivamente nos gusta mucho y se ha convertido en parte de nuestra identidad sonora. La principal diferencia con "High Speed From Hell" es que aquel primer álbum fue algo mucho más básico, con efectos sencillos y riffs que surgían de manera espontánea. En cierto modo, fue un experimento que logré sacar adelante y que nos permitió establecer las primeras bases de Goat Rider. Con el tiempo hemos adquirido más experiencia y conocimiento sobre el black/speed metal, y creo que "Hëllkvlt" representa una versión más desarrollada de aquella idea inicial, con estructuras mejor trabajadas, pero conservando esa esencia primitiva y directa. En resumen, "Hëllkvlt" es puro rock and roll, sexo, drogas y, por supuesto, blasfemia, algo que nunca puede faltar en Goat Rider. Eso sí, no significa que necesariamente vivamos de esa manera; se trata de la temática y el imaginario que nos gusta recrear a través de la banda. Para nosotros, este álbum es básicamente un resumen de todo ese universo.
4. ¿Hasta qué punto influyen Bathory, Sodom, Venom y Hellhammer en vuestra composición? ¿Cómo conseguís mantener una identidad propia?
Por supuesto, esas cuatro bandas son grandes pilares para Goat Rider. Tanto es así que en nuestro último álbum, "Hëllkvlt", incorporamos un medley que combina “Outbreak of Evil”, de Sodom, con “Witching Hour”, de Venom. Es nuestra manera de rendir homenaje a algunas de las bandas que han marcado el camino del metal extremo. Creo que, en el ámbito musical, es difícil inventar algo completamente nuevo, porque prácticamente todo se ha hecho de alguna manera. Al final, uno toma diferentes bandas como referencia y las interpreta a su propia manera. Lo interesante es cómo cada integrante aporta sus gustos e influencias para construir algo que tenga personalidad propia. En mi caso, como fundador de Goat Rider, también me gusta mucho el metal moderno y sigo de cerca a bandas nuevas. Devil Master y Power Trip son dos de mis principales influencias, y considero que, de una u otra manera, han influido en mi forma de componer música. Por otro lado, Christo tiene una inclinación mucho más marcada hacia la vieja escuela y disfruta mucho de bandas como Hellhammer. Esa combinación de perspectivas es importante para nosotros, porque no todos escuchamos exactamente lo mismo ni entendemos la música de la misma manera. Bathory también es una banda excelente y fundamental para mí. Al final, todas estas influencias forman parte de lo que somos, pero no buscamos reproducir exactamente lo que hicieron otras bandas. Simplemente hacemos la música que nos gusta, mezclando nuestras referencias clásicas con otras más modernas y dejando que todo eso se convierta en el sonido de Goat Rider.
5. ¿Cómo nacieron las canciones de "Hëllkvlt"? ¿Cómo es vuestro proceso de composición?
Básicamente, yo me encargo de toda la producción musical de Goat Rider. Siempre me ha gustado mucho componer y, por dicha, aprendí a grabar música desde mi propia computadora, lo que me ha permitido desarrollar mis ideas y producir nuestros discos por mi cuenta. Mi proceso de composición siempre ha sido bastante espontáneo y, en esencia, ha sido el mismo desde nuestros primeros lanzamientos. Normalmente me siento a tocar la guitarra sin tener una idea demasiado definida. A veces pongo una base de batería de fondo para tener una referencia rítmica y comienzo a improvisar. Cuando aparece un riff que me gusta, lo grabo y lo guardo en la computadora. Después intento combinarlo con otros riffs que he ido recopilando hasta encontrar una estructura que funcione y convertir esas ideas en una canción. Muchas veces las canciones surgen de una manera bastante natural y rápida. Voy grabando las ideas prácticamente en tiempo real hasta que consigo terminar una canción o, al menos, una maqueta que me convenza. Después se la envío a los demás integrantes de la banda. Por lo general, Christo es quien da el visto bueno; si le gusta la canción, la dejamos guardada y seguimos trabajando en la siguiente. Normalmente, Christo y yo somos quienes llevamos la mayor parte del peso creativo de Goat Rider, aunque los demás integrantes también pueden influir en determinadas decisiones. Por ejemplo, Santiago ha aportado ideas en algunas ocasiones. Así es como nacen la mayoría de nuestros riffs: improvisando, experimentando y grabando cualquier idea que me parezca interesante. No suelo sentarme con la obligación de componer una canción desde cero; simplemente toco, descubro algo que me gusta y, a partir de ahí, voy construyendo la música.
6. ¿Qué importancia concedéis a crear canciones agresivas y memorables al mismo tiempo?
Personalmente, prefiero las canciones cortas y directas. En el black/speed metal, al menos en nuestra forma de entenderlo, los riffs de guitarra tienen una esencia muy rock and rollera, mientras que las baterías tienen una influencia muy marcada del punk. Lo que termina de darle ese carácter black metal son las voces. Esa combinación de guitarras rock and rolleras, baterías punk y voces de black metal es lo que, para mí, define buena parte de la esencia del black/speed metal. Nos gustan las estructuras básicas, las canciones que van directamente al grano y que no necesitan demasiadas complicaciones para funcionar. Sin embargo, eso no significa que nos cerremos a experimentar. De vez en cuando incorporamos estructuras diferentes y probamos otras ideas. En "Hëllkvlt", por ejemplo, también encontraréis nuestra primera canción instrumental, “Time to Your Death”, que mantiene esa esencia directa, aunque desde una perspectiva diferente. Por supuesto, también nos interesa que los riffs sean pegadizos y que las canciones se queden en la cabeza. Creo que la agresividad y la capacidad de crear melodías memorables no son cosas incompatibles. Podéis hacer música rápida, cruda y blasfema sin renunciar a escribir riffs que la gente recuerde después de escuchar el disco.
7. ¿Qué temas e ideas habéis querido explorar en las letras de "Hëllkvlt"?
Normalmente, Christo es quien se encarga de las letras de Goat Rider. Él suele tener diferentes letras con sus respectivos títulos guardadas en su propia biblioteca y, cuando yo tengo la música lista, intenta adaptar alguna de esas ideas a la canción. Por supuesto, a veces hay que modificar las letras para que encajen con la estructura musical, pero esa parte creativa es principalmente responsabilidad suya. Christo tiene su propia visión y creatividad a la hora de desarrollar las temáticas líricas de la banda. Sus letras suelen girar alrededor de la blasfemia, las mujeres, el sexo, los rituales y la provocación, pero también hay espacio para las parodias y el humor irreverente, como sucede con “Hentai” y otras canciones. En cuanto al proceso, no existe un orden establecido. Algunas letras pueden estar escritas desde antes de que exista la música, mientras que otras se adaptan durante el proceso de composición o incluso después de que la canción esté terminada. Todo depende de cómo se desarrolle cada tema. Creo que esa libertad funciona bien para nosotros, porque la música y las letras tienen sus propios procesos creativos, pero al final terminan encontrándose para formar parte del mismo universo de Goat Rider.
8. ¿Qué sonido buscabais para "Hëllkvlt" y cómo fue el proceso de grabación, mezcla y masterización?
Yo grabo todo en mi casa: las guitarras, el bajo, las baterías y las voces, que grabamos nosotros mismos. También me encargo de la mezcla, porque para mí es fundamental tener el control del sonido y conseguir exactamente lo que tengo en mente. Creo que sería muy difícil transmitirle todas esas ideas a otra persona y esperar que interpretara el sonido de la misma manera que yo. Nuestro presupuesto es bastante limitado y no contamos con grandes equipos, pero no considero que eso sea necesariamente un obstáculo. De hecho, para el tipo de sonido que buscamos con Goat Rider, puede convertirse en una ventaja. Nuestra intención es conseguir un sonido sucio, primitivo y muy old school, y para lograrlo no hace falta disponer de un estudio enorme ni de equipos costosos. Lo importante es tener clara la dirección que quieres darle a la música y saber cómo trabajar con los recursos que tienes. A mi espacio de grabación y producción lo llamo "Sinner Records". Ahí es donde desarrollo prácticamente todo el proceso musical de la banda, desde las primeras ideas hasta la mezcla final. Para la masterización sí prefiero contar con alguien más, porque me gusta que otra persona se encargue de esa etapa. En el caso de "Hëllkvlt", se la confié a mi amigo Sergio, quien realizó el trabajo en su estudio, "Punketo Records". Al final, queremos conservar esa esencia cruda y underground que caracteriza a Goat Rider. No buscamos una producción excesivamente pulida o moderna, sino un sonido que tenga personalidad, que sea agresivo y que represente realmente la música que hacemos.
9. ¿Quién se encargó del artwork de Hëllkvlt y qué importancia tiene la identidad visual para la banda?
Tanto Christo como yo somos personas a las que nos importa muchísimo la imagen de una banda, su identidad gráfica y, por supuesto, las portadas de los discos. Para nosotros, la parte visual es fundamental y tiene que ir de la mano con la música. La portada de Hëllkvlt estuvo a cargo de Akbar, conocido en Instagram como @eye_dust. Para mí, es uno de los ilustradores más importantes de la escena actual, ya que ha trabajado con grandes bandas como Gatecreeper, Fugitive, Power Trip, Judiciary y Knife, entre otras. Es un artista increíble y estamos muy satisfechos de contar con su trabajo para este álbum. Por mi parte, también me encargo de diseñar flyers y trabajar en el layout de las portadas. Me gusta involucrarme directamente en la presentación visual de Goat Rider y cuidar esos detalles que terminan formando parte de la identidad de la banda. En definitiva, creemos que la imagen es una extensión de la música. La portada, los flyers y toda la gráfica ayudan a construir el universo de Goat Rider, por lo que siempre procuramos darles la importancia que merecen.
10. ¿Cómo surgió la colaboración con los sellos internacionales y qué importancia tienen los formatos físicos?
Una vez que tuve "Hëllkvlt" completamente mezclado y masterizado, me encargué personalmente de buscar sellos discográficos que pudieran encajar con la música de Goat Rider. Busqué sus contactos y correos electrónicos y envié propuestas individuales a cada uno, presentándoles tanto la música como el arte del álbum. Dos sellos respondieron positivamente: Crypt of Dr. Gore y Fallen Temple. A partir de ahí, les propuse hacer un co-release, es decir, una edición colaborativa entre varios sellos. Fue entonces cuando Crypt of Dr. Gore me recomendó que también podríamos trabajar con Witches Brew y Selvajaria Records. Finalmente, los cuatro sellos mostraron interés en participar en el lanzamiento físico del álbum. Creo que esta colaboración es muy importante para nosotros, especialmente porque se trata de sellos de diferentes países que pueden ayudar a que nuestra música llegue a lugares a los que difícilmente podríamos llegar por nuestra cuenta. Para mí, el objetivo principal no es obtener un beneficio económico por vender discos, sino conseguir que cada vez más personas conozcan Goat Rider, independientemente de si escuchan nuestra música en formato físico o a través de plataformas digitales. Soy consciente de que hoy en día el streaming, con plataformas como Spotify, tiene un papel predominante en la industria musical, y personalmente estoy a favor de ello. Me parece genial que la música pueda llegar a tantas personas de una manera tan accesible. Las bandas también tienen que evolucionar y adaptarse a la realidad en la que vivimos. Sin embargo, considero que los formatos físicos siguen teniendo un valor enorme, especialmente dentro del underground. Para nosotros, tener sellos internacionales involucrados en la edición física de "Hëllkvlt" significa ampliar nuestra distribución y llegar a coleccionistas y seguidores de otros países. No veo el formato físico y el streaming como dos cosas opuestas, sino como herramientas que se complementan para conseguir lo que realmente me interesa: que la música de Goat Rider llegue cada vez a más personas.
11. ¿Cómo describiríais la situación actual del underground metalero costarricense?
La escena metalera en Costa Rica es difícil. Conseguir que un evento reúna a una buena cantidad de personas para apoyar a las bandas nacionales no siempre es fácil. Por supuesto, hay conciertos que logran una buena asistencia, pero, en general, es algo que requiere mucho esfuerzo. En cuanto al apoyo entre las propias bandas, siento que todavía hay bastante margen para mejorar. En el caso de Goat Rider, a veces tengo la impresión de que nuestra música se escucha más en otros países que en Costa Rica. Aun así, nos gusta mantenernos activos y seguir tocando en vivo. Por dicha, también hemos recibido un gran apoyo de parte de los metaleros costarricenses y de las personas que disfrutan asistir a conciertos, algo que valoramos muchísimo. El problema es que Costa Rica es un país pequeño y, dentro de la realidad económica de Latinoamérica, no siempre existen las condiciones necesarias para que una banda pueda desarrollarse de manera independiente con facilidad. Hay que trabajar mucho para producir música, organizar conciertos y conseguir que el material llegue a otros lugares. Por eso, nosotros preferimos trabajar por nuestra propia cuenta, gestionar nuestros proyectos y buscar la manera de salir adelante sin depender exclusivamente de otras personas. También ha sido fundamental el apoyo de sellos discográficos internacionales y nacionales, como Violence Records, que siempre nos ha respaldado. Al final, creo que esa independencia y la capacidad de buscar oportunidades fuera de nuestras fronteras son muy importantes para una banda como Goat Rider. Seguimos haciendo lo que nos gusta, tocando en vivo y llevando nuestra música tan lejos como nos sea posible.
12. ¿Qué bandas consideráis fundamentales para comprender la escena de metal extremo costarricense?
En Costa Rica existen bandas fenomenales de metal, tanto de black metal como de thrash y otros géneros extremos, que de una u otra manera también forman parte del entorno musical que influye en Goat Rider. Por mencionar algunas, considero que Requiem of Malediction es una excelente banda y uno de los proyectos de black metal que ha logrado alcanzar una mayor proyección dentro de la escena nacional. También está Legion of Satanachia, la banda de nuestro otro guitarrista, que personalmente es una de mis agrupaciones favoritas de black metal del país. Si nos vamos hacia el death metal, tenemos a Mörtual, una banda que ha conseguido una proyección impresionante, con excelentes sellos discográficos y lanzamientos compartidos con agrupaciones internacionales. Tienen un sonido muy particular y una producción muy limpia. Por otro lado, Chemicide es una de las bandas más influyentes del thrash metal costarricense, con presencia en conciertos y festivales importantes, y una trayectoria que le ha dado mucha visibilidad al metal de nuestro país. Creo que estas son bandas que cualquier persona de fuera de Costa Rica interesada en el metal extremo debería escuchar. Son proyectos excelentes que demuestran que aquí también se hace música de gran calidad y que contribuyen a construir una identidad propia para nuestra escena. Ahora bien, considero que es difícil diferenciar completamente el metal costarricense del de otros países latinoamericanos, porque todos compartimos muchas influencias y referencias musicales. Bandas clásicas como Venom y Sodom forman parte de esos pilares comunes que han inspirado a generaciones de músicos en diferentes lugares. Aun así, cada banda interpreta esas influencias a su manera. Precisamente ahí está lo interesante: tenemos raíces compartidas con el resto del underground internacional, pero también contamos con agrupaciones que aportan su propia personalidad y que hacen que valga la pena prestar atención a lo que está ocurriendo en Costa Rica.
13. ¿Existe suficiente apoyo entre las bandas y qué os gustaría que cambiara dentro de la escena?
Personalmente, siento que en Costa Rica cada banda va por su propio lado. El apoyo entre agrupaciones es mínimo y creo que existe bastante ego o, simplemente, falta de interés por lo que están haciendo otras bandas. No siento que exista esa unión que sería necesaria para fortalecer todavía más la escena. En nuestro caso, los conciertos en Costa Rica normalmente surgen porque alguna productora nos invita a participar, pero sigue siendo complicado desenvolverse dentro de este entorno. Por eso mismo, como te comentaba anteriormente, preferimos mantener nuestra independencia, trabajar por nuestra cuenta y buscar nuestras propias oportunidades. Creo que cada banda tiene que encontrar su manera de avanzar y, en nuestro caso, hemos aprendido a no depender exclusivamente de la escena local para desarrollar nuestros proyectos. Nos interesa seguir haciendo música, publicar nuestros discos, tocar en vivo y conectar con personas de otros países que realmente disfruten lo que hacemos. Por supuesto, sería positivo que existiera más apoyo e interés entre las propias bandas, porque eso podría ayudar a que la escena costarricense creciera mucho más. Sin embargo, nosotros preferimos concentrarnos en nuestro trabajo y seguir adelante con Goat Rider, independientemente de las dificultades que podamos encontrar.
14. ¿Qué planes tenéis para Goat Rider después de la publicación de "Hëllkvlt"?
Estamos totalmente abiertos a salir de Costa Rica y llevar nuestra música a otros países. Nos gustaría mucho tocar en Latinoamérica, especialmente en México y Colombia. También nos interesa Perú, porque sabemos que allí existe una escena underground muy fuerte. Para nosotros sería una gran oportunidad poder compartir nuestra música con el público de esos países y conectar con otras escenas fuera de Costa Rica. Después del lanzamiento de "Hëllkvlt2, seguramente seguiré componiendo nueva música. La composición y la producción musical son algunos de mis pasatiempos favoritos, así que siempre estoy creando ideas y trabajando en nuevos riffs. No soy alguien que necesariamente se detenga después de publicar un disco. También tenemos mucho interés en hacer un split con alguna otra banda de black/thrash o black/speed metal. Nos parece una excelente manera de colaborar con otros proyectos del underground y de llegar a nuevos públicos. Así que, si alguna banda está interesada en hacer un split con Goat Rider, estamos totalmente abiertos a escuchar propuestas. Queremos seguir haciendo música, colaborando con otras agrupaciones y llevando el nombre de Goat Rider cada vez más lejos.
15. ¿Cómo fueron vuestros comienzos en la música y qué os motivó a querer ser músicos?
Empecé a escuchar metal cuando estaba en la escuela, con unos diez u once años, gracias a unos tíos míos que coleccionaban discos. Tenían álbumes como "Cowboys from Hell", de Pantera, un DVD con los videoclips más exitosos de Metallica y también discos de Blink-182. Esas fueron algunas de las bandas con las que comencé a descubrir la música. Cuando tenía aproximadamente quince años, me metí mucho más en el mundo del thrash metal. Empecé a escuchar bandas como Exodus, especialmente su álbum "Bonded by Blood", Testament y Metallica en su primera etapa, con discos como "Ride the Lightning" y "Kill 'Em All", que sigue siendo uno de mis álbumes favoritos. En 2016 tuve la oportunidad de ver en vivo a Iron Maiden y Anthrax en Costa Rica. No soy un gran seguidor de Iron Maiden, pero Anthrax era una de mis bandas favoritas, así que tenía muchas ganas de verlos en vivo. Al año siguiente también tuve la oportunidad de ver a Slayer, que venía con Gary Holt. Esas experiencias me motivaron todavía más y me impulsaron a comprar mi primera guitarra para comenzar a tocar thrash metal, que era el estilo que más me gustaba en aquel momento. Más adelante descubrí bandas como Toxic Holocaust, que también tuve la oportunidad de ver en vivo en Costa Rica. Esa experiencia me inspiró mucho y me hizo pensar en la posibilidad de formar mi propia banda. Quería hacer música que conectara con ese sonido agresivo, rápido y directo que tanto me gustaba. Así fue como comencé mi camino en el metal: primero como oyente, después aprendiendo a tocar guitarra y finalmente intentando crear mis propios proyectos musicales. Todo ese recorrido terminó llevándome a formar Goat Rider y a desarrollar mi propia visión de lo que quería hacer dentro del underground.
16. ¿Qué álbum representa para vosotros la esencia del black metal? ¿Qué últimos álbumes habéis comprado?
Si tuviera que elegir un álbum que represente la esencia del black metal para mí, elegiría Bathory, el disco homónimo de Bathory. Contiene una de mis canciones favoritas, “Raise the Dead”, y es un álbum que considero fundamental. Sin embargo, personalmente escucho muchas bandas actuales. Últimamente he estado escuchando bastante a Devil Master, que sacaron un disco nuevo, y también a Suicidal Angels, una banda griega de thrash metal. Sigo escuchando mucho a Exodus y Metallica, que son bandas que me han acompañado desde hace muchos años. También me gusta escuchar música que se sale de los límites del black/speed metal. Por ejemplo, Gatecreeper y Drain, una banda de hardcore con una fuerte influencia del thrash que últimamente está teniendo muchísimo movimiento. Dentro del black/speed metal, escucho bastante a Hellripper, aunque quizás no tanto como antes. También suelo escuchar a Midnight y Bastardizer. Otro proyecto que me interesa mucho es Green Mantis, formado por los vocalistas de Acidez y Terrorhammer. En general, me gusta mantenerme al tanto de la música nueva y descubrir proyectos de diferentes estilos. No me limito únicamente al black/speed metal ni al metal extremo; disfruto explorar otros géneros y escuchar cosas diferentes.
17. ¿Queréis añadir algo más sobre el álbum, la banda o lo que representa Goat Rider para vosotros?
A todas las personas que escuchan Goat Rider y nos apoyan, muchísimas gracias por hacerlo. Les prometemos que seguiremos lanzando música nueva e intentando que cada lanzamiento sea mejor que el anterior. Stay true, support your local band! Esperamos verlos a todos ustedes en los próximos conciertos que estaremos realizando. Queremos seguir activos, colaborar con grandes personas y bandas, y continuar haciendo música dentro de esta escena que tanto nos gusta. El metal sigue vivo y la escena underground continúa siendo fuerte, pero es importante que sigamos apoyando a los músicos y a las bandas que hacen un trabajo excepcional. Creemos que Goat Rider no es una banda cualquiera: somos un proyecto que lucha por salir adelante, desarrollar una identidad propia y ofrecer algo diferente dentro del metal extremo. Muchas gracias por esta entrevista y, por supuesto, gracias a todos los que han escuchado nuestra música, comprado nuestros discos y apoyado a Goat Rider de una u otra manera. ¡Nos vemos en el infierno!
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