martes, 13 de octubre de 2026

GOAT RIDER - INTERVIEW


 

1. ¿Cómo surgió la idea de crear Goat Rider y qué significado tiene el nombre dentro de vuestra filosofía?

Goat Rider nació en 2019. En aquel entonces, yo, Anthony, tocaba en una banda llamada Killer Souls, mientras que Christo, quien actualmente es nuestro vocalista, formaba parte de Toxic Spell. Coincidimos en un concierto, nos conocimos y me llamó mucho la atención su voz. Yo tenía la idea de crear una banda de black/speed metal, así que le propuse unir fuerzas para llevar adelante el proyecto. Por aquellos años estaba muy influenciado por bandas como Toxic Holocaust y Hellripper, proyectos que me atraían por esa manera de combinar velocidad, agresividad y una visión musical muy personal. Me gustaba especialmente la idea de construir una banda alrededor de una visión propia, componiendo y grabando material con una dirección clara. Como yo no canto, necesitaba a alguien que pudiera aportar esa parte, y fue así como contacté a Christo. En cuanto al nombre, Goat Rider fue una elección bastante espontánea. Barajamos varias propuestas y ese fue el nombre que más nos llamó la atención, porque encajaba con la estética y la temática que queríamos proyectar. Además de Toxic Holocaust y Hellripper, tenemos influencias tanto de la vieja como de la nueva escuela, con bandas como Venom y Bewitched entre nuestras referencias. Siempre estamos descubriendo música nueva y hay muchas otras agrupaciones que nos inspiran. Después de establecer las bases del proyecto, fuimos incorporando amigos y músicos que compartían nuestras ganas de tocar este tipo de metal, hasta formar la alineación de Goat Rider que conocemos hoy. En esencia, la idea original fue mía, pero la banda se fue construyendo gracias a las personas que se sumaron al camino.


2. ¿Cómo valoráis vuestra trayectoria hasta el momento? ¿Sentís que habéis encontrado vuestro sonido definitivo o todavía estáis explorando nuevas posibilidades?

Creo que todavía estamos explorando nuevas posibilidades y buscando nuestro propio camino. "High Speed From Hell" fue, sin duda, un gran debut para Goat Rider, un disco que tuvo una muy buena  recepción y que le gustó a mucha gente. Sin embargo, después de ese lanzamiento quisimos  experimentar y evolucionar nuestro sonido. Un ejemplo de ello fue "Evil X Evil", un trabajo con un enfoque un poco más melódico. Con "Savage Steel" retomamos una dirección más rock and rollera, más cercana a la esencia de nuestro primer álbum. Y ahora, con "Hëllkvlt", volvemos a beber mucho de esa misma fuente: riffs cargados de rock and roll, estructuras bastante básicas y directas, pero con melodías muy pegadizas que se te quedan en la cabeza. No queremos limitarnos a repetir una fórmula ni sentir que tenemos que sonar siempre de la misma manera. Nos interesa seguir explorando, probar cosas diferentes y dejar que la música evolucione de forma natural. Al mismo tiempo, tenemos claro que queremos desarrollar una identidad propia, un sonido que sea nuestro y que permita que, cuando alguien escuche una canción, pueda reconocer inmediatamente que se trata de Goat Rider.


3. ¿Cómo describiríais el sonido y la atmósfera de "Hëllkvlt"? ¿Qué lo diferencia de vuestros  lanzamientos anteriores?

"Hëllkvlt" es un disco muy similar a "Savage Steel", especialmente en cuanto al sonido y la composición. En ambos trabajos encontraréis un efecto en las guitarras que últimamente nos encanta utilizar: el chorus. Es uno de esos efectos que algunos odian y otros aman, pero que definitivamente nos gusta mucho y se ha convertido en parte de nuestra identidad sonora. La principal diferencia con "High Speed From Hell" es que aquel primer álbum fue algo mucho más básico, con efectos sencillos y riffs que surgían de manera espontánea. En cierto modo, fue un experimento que logré sacar adelante y que nos permitió establecer las primeras bases de Goat Rider. Con el tiempo hemos adquirido más experiencia y conocimiento sobre el black/speed metal, y creo que "Hëllkvlt" representa una versión más desarrollada de aquella idea inicial, con estructuras mejor trabajadas, pero conservando esa esencia primitiva y directa. En resumen, "Hëllkvlt" es puro rock and roll, sexo, drogas y, por supuesto, blasfemia, algo que nunca puede faltar en Goat Rider. Eso sí, no significa que necesariamente vivamos de esa manera; se trata de la temática y el imaginario que nos gusta recrear a través de la banda. Para nosotros, este álbum es básicamente un resumen de todo ese universo.


4. ¿Hasta qué punto influyen Bathory, Sodom, Venom y Hellhammer en vuestra composición? ¿Cómo conseguís mantener una identidad propia?

Por supuesto, esas cuatro bandas son grandes pilares para Goat Rider. Tanto es así que en nuestro último álbum, "Hëllkvlt", incorporamos un medley que combina “Outbreak of Evil”, de Sodom, con “Witching Hour”, de Venom. Es nuestra manera de rendir homenaje a algunas de las bandas que han marcado el camino del metal extremo. Creo que, en el ámbito musical, es difícil inventar algo completamente nuevo, porque prácticamente todo se ha hecho de alguna manera. Al final, uno toma diferentes bandas como referencia y las interpreta a su propia manera. Lo interesante es cómo cada integrante aporta sus gustos e influencias para construir algo que tenga personalidad propia. En mi caso, como fundador de Goat Rider, también me gusta mucho el metal moderno y sigo de cerca a bandas nuevas. Devil Master y Power Trip son dos de mis principales influencias, y considero que, de una u otra manera, han influido en mi forma de componer música. Por otro lado, Christo tiene una inclinación mucho más marcada hacia la vieja escuela y disfruta mucho de bandas como Hellhammer. Esa combinación de perspectivas es importante para nosotros, porque no todos escuchamos exactamente lo mismo ni entendemos la música de la misma manera. Bathory también es una banda excelente y fundamental para mí. Al final, todas estas influencias forman parte de lo que somos, pero no buscamos reproducir exactamente lo que hicieron otras bandas. Simplemente hacemos la música que nos gusta, mezclando nuestras referencias clásicas con otras más modernas y dejando que todo eso se convierta en el sonido de Goat Rider.



5. ¿Cómo nacieron las canciones de "Hëllkvlt"? ¿Cómo es vuestro proceso de composición?

Básicamente, yo me encargo de toda la producción musical de Goat Rider. Siempre me ha gustado mucho componer y, por dicha, aprendí a grabar música desde mi propia computadora, lo que me ha permitido desarrollar mis ideas y producir nuestros discos por mi cuenta. Mi proceso de composición siempre ha sido bastante espontáneo y, en esencia, ha sido el mismo desde nuestros primeros lanzamientos. Normalmente me siento a tocar la guitarra sin tener una idea demasiado definida. A veces pongo una base de batería de fondo para tener una referencia rítmica y comienzo a improvisar. Cuando aparece un riff que me gusta, lo grabo y lo guardo en la computadora. Después intento combinarlo con otros riffs que he ido recopilando hasta encontrar una estructura que funcione y convertir esas ideas en una canción. Muchas veces las canciones surgen de una manera bastante natural y rápida. Voy grabando las ideas prácticamente en tiempo real hasta que consigo terminar una canción o, al menos, una maqueta que me convenza. Después se la envío a los demás integrantes de la banda. Por lo general, Christo es quien da el visto bueno; si le gusta la canción, la dejamos guardada y seguimos trabajando en la siguiente. Normalmente, Christo y yo somos quienes llevamos la mayor parte del peso creativo de Goat Rider, aunque los demás integrantes también pueden influir en determinadas decisiones. Por ejemplo, Santiago ha aportado ideas en algunas ocasiones. Así es como nacen la mayoría de nuestros riffs: improvisando, experimentando y grabando cualquier idea que me parezca interesante. No suelo sentarme con la obligación de componer una canción desde cero; simplemente toco, descubro algo que me gusta y, a partir de ahí, voy construyendo la música.


6. ¿Qué importancia concedéis a crear canciones agresivas y memorables al mismo tiempo?

Personalmente, prefiero las canciones cortas y directas. En el black/speed metal, al menos en nuestra forma de entenderlo, los riffs de guitarra tienen una esencia muy rock and rollera, mientras que las baterías tienen una influencia muy marcada del punk. Lo que termina de darle ese carácter black metal son las voces. Esa combinación de guitarras rock and rolleras, baterías punk y voces de black metal es lo que, para mí, define buena parte de la esencia del black/speed metal. Nos gustan las estructuras básicas, las canciones que van directamente al grano y que no necesitan demasiadas complicaciones para funcionar. Sin embargo, eso no significa que nos cerremos a experimentar. De vez en cuando incorporamos estructuras diferentes y probamos otras ideas. En "Hëllkvlt", por ejemplo, también encontraréis nuestra primera canción instrumental, “Time to Your Death”, que mantiene esa esencia directa, aunque desde una perspectiva diferente. Por supuesto, también nos interesa que los riffs sean pegadizos y que las canciones se queden en la cabeza. Creo que la agresividad y la capacidad de crear melodías memorables no son cosas incompatibles. Podéis hacer música rápida, cruda y blasfema sin renunciar a escribir riffs que la gente recuerde después de escuchar el disco.


7. ¿Qué temas e ideas habéis querido explorar en las letras de "Hëllkvlt"?

Normalmente, Christo es quien se encarga de las letras de Goat Rider. Él suele tener diferentes letras con sus respectivos títulos guardadas en su propia biblioteca y, cuando yo tengo la música lista, intenta adaptar alguna de esas ideas a la canción. Por supuesto, a veces hay que modificar las letras para que encajen con la estructura musical, pero esa parte creativa es principalmente responsabilidad suya. Christo tiene su propia visión y creatividad a la hora de desarrollar las temáticas líricas de la banda. Sus letras suelen girar alrededor de la blasfemia, las mujeres, el sexo, los rituales y la provocación, pero también hay espacio para las parodias y el humor irreverente, como sucede con “Hentai” y otras  canciones. En cuanto al proceso, no existe un orden establecido. Algunas letras pueden estar escritas desde antes de que exista la música, mientras que otras se adaptan durante el proceso de composición o incluso después de que la canción esté terminada. Todo depende de cómo se desarrolle cada tema. Creo que esa libertad funciona bien para nosotros, porque la música y las letras tienen sus propios procesos  creativos, pero al final terminan encontrándose para formar parte del mismo universo de Goat Rider.


8. ¿Qué sonido buscabais para "Hëllkvlt" y cómo fue el proceso de grabación, mezcla y masterización?

Yo grabo todo en mi casa: las guitarras, el bajo, las baterías y las voces, que grabamos nosotros mismos. También me encargo de la mezcla, porque para mí es fundamental tener el control del sonido y conseguir exactamente lo que tengo en mente. Creo que sería muy difícil transmitirle todas esas ideas a otra persona y esperar que interpretara el sonido de la misma manera que yo. Nuestro presupuesto es bastante limitado y no contamos con grandes equipos, pero no considero que eso sea necesariamente un obstáculo. De hecho, para el tipo de sonido que buscamos con Goat Rider, puede convertirse en una ventaja. Nuestra intención es conseguir un sonido sucio, primitivo y muy old school, y para lograrlo no hace falta disponer de un estudio enorme ni de equipos costosos. Lo importante es tener clara la dirección que quieres darle a la música y saber cómo trabajar con los recursos que tienes. A mi espacio de grabación y producción lo llamo "Sinner Records". Ahí es donde desarrollo prácticamente todo el proceso musical de la banda, desde las primeras ideas hasta la mezcla final. Para la masterización sí prefiero  contar con alguien más, porque me gusta que otra persona se encargue de esa etapa. En el caso de "Hëllkvlt", se la confié a mi amigo Sergio, quien realizó el trabajo en su estudio, "Punketo Records". Al final, queremos conservar esa esencia cruda y underground que caracteriza a Goat Rider. No buscamos una producción excesivamente pulida o moderna, sino un sonido que tenga personalidad, que sea  agresivo y que represente realmente la música que hacemos.


9. ¿Quién se encargó del artwork de Hëllkvlt y qué importancia tiene la identidad visual para la banda?

Tanto Christo como yo somos personas a las que nos importa muchísimo la imagen de una banda, su identidad gráfica y, por supuesto, las portadas de los discos. Para nosotros, la parte visual es fundamental y tiene que ir de la mano con la música. La portada de Hëllkvlt estuvo a cargo de Akbar, conocido en Instagram como @eye_dust. Para mí, es uno de los ilustradores más importantes de la escena actual, ya que ha trabajado con grandes bandas como Gatecreeper, Fugitive, Power Trip, Judiciary y Knife, entre otras. Es un artista increíble y estamos muy satisfechos de contar con su trabajo para este álbum. Por mi parte, también me encargo de diseñar flyers y trabajar en el layout de las portadas. Me gusta involucrarme directamente en la presentación visual de Goat Rider y cuidar esos detalles que terminan formando parte de la identidad de la banda. En definitiva, creemos que la imagen es una extensión de la música. La portada, los flyers y toda la gráfica ayudan a construir el universo de Goat Rider, por lo que siempre procuramos darles la importancia que merecen. 


10. ¿Cómo surgió la colaboración con los sellos internacionales y qué importancia tienen los formatos físicos?

Una vez que tuve "Hëllkvlt" completamente mezclado y masterizado, me encargué personalmente de buscar sellos discográficos que pudieran encajar con la música de Goat Rider. Busqué sus contactos y correos electrónicos y envié propuestas individuales a cada uno, presentándoles tanto la música como el arte del álbum. Dos sellos respondieron positivamente: Crypt of Dr. Gore y Fallen Temple. A partir de ahí, les propuse hacer un co-release, es decir, una edición colaborativa entre varios sellos. Fue entonces cuando Crypt of Dr. Gore me recomendó que también podríamos trabajar con Witches Brew y Selvajaria Records. Finalmente, los cuatro sellos mostraron interés en participar en el lanzamiento físico del álbum. Creo que esta colaboración es muy importante para nosotros, especialmente porque se trata de sellos de diferentes países que pueden ayudar a que nuestra música llegue a lugares a los que difícilmente podríamos llegar por nuestra cuenta. Para mí, el objetivo principal no es obtener un beneficio económico por vender discos, sino conseguir que cada vez más personas conozcan Goat Rider, independientemente de si escuchan nuestra música en formato físico o a través de plataformas digitales. Soy consciente de que hoy en día el streaming, con plataformas como Spotify, tiene un papel predominante en la industria musical, y personalmente estoy a favor de ello. Me parece genial que la música pueda llegar a tantas personas de una manera tan accesible. Las bandas también tienen que evolucionar y adaptarse a la realidad en la que vivimos. Sin embargo, considero que los formatos físicos siguen teniendo un valor enorme, especialmente dentro del underground. Para nosotros, tener sellos internacionales involucrados en la edición física de "Hëllkvlt" significa ampliar nuestra distribución y llegar a coleccionistas y seguidores de otros países. No veo el formato físico y el streaming como dos cosas opuestas, sino como herramientas que se complementan para conseguir lo que realmente me interesa: que la música de Goat Rider llegue cada vez a más personas.


11. ¿Cómo describiríais la situación actual del underground metalero costarricense?

La escena metalera en Costa Rica es difícil. Conseguir que un evento reúna a una buena cantidad de personas para apoyar a las bandas nacionales no siempre es fácil. Por supuesto, hay conciertos que logran una buena asistencia, pero, en general, es algo que requiere mucho esfuerzo. En cuanto al apoyo entre las propias bandas, siento que todavía hay bastante margen para mejorar. En el caso de Goat Rider, a veces tengo la impresión de que nuestra música se escucha más en otros países que en Costa Rica. Aun así, nos gusta mantenernos activos y seguir tocando en vivo. Por dicha, también hemos recibido un gran apoyo de parte de los metaleros costarricenses y de las personas que disfrutan asistir a conciertos, algo que valoramos muchísimo. El problema es que Costa Rica es un país pequeño y, dentro de la realidad económica de Latinoamérica, no siempre existen las condiciones necesarias para que una banda pueda desarrollarse de manera independiente con facilidad. Hay que trabajar mucho para producir música, organizar conciertos y conseguir que el material llegue a otros lugares. Por eso, nosotros preferimos trabajar por nuestra propia cuenta, gestionar nuestros proyectos y buscar la manera de salir adelante sin depender exclusivamente de otras personas. También ha sido fundamental el apoyo de sellos discográficos internacionales y nacionales, como Violence Records, que siempre nos ha respaldado. Al final, creo que esa independencia y la capacidad de buscar oportunidades fuera de nuestras fronteras son muy importantes para una banda como Goat Rider. Seguimos haciendo lo que nos gusta, tocando en vivo y llevando nuestra música tan lejos como nos sea posible.



12. ¿Qué bandas consideráis fundamentales para comprender la escena de metal extremo costarricense?

En Costa Rica existen bandas fenomenales de metal, tanto de black metal como de thrash y otros géneros extremos, que de una u otra manera también forman parte del entorno musical que influye en Goat Rider. Por mencionar algunas, considero que Requiem of Malediction es una excelente banda y uno de los proyectos de black metal que ha logrado alcanzar una mayor proyección dentro de la escena nacional. También está Legion of Satanachia, la banda de nuestro otro guitarrista, que personalmente es una de mis agrupaciones favoritas de black metal del país. Si nos vamos hacia el death metal, tenemos a Mörtual, una banda que ha conseguido una proyección impresionante, con excelentes sellos discográficos y lanzamientos compartidos con agrupaciones internacionales. Tienen un sonido muy particular y una producción muy limpia. Por otro lado, Chemicide es una de las bandas más influyentes del thrash metal costarricense, con presencia en conciertos y festivales importantes, y una trayectoria que le ha dado mucha visibilidad al metal de nuestro país. Creo que estas son bandas que cualquier persona de fuera de Costa Rica interesada en el metal extremo debería escuchar. Son proyectos excelentes que demuestran que aquí también se hace música de gran calidad y que contribuyen a construir una identidad propia para nuestra escena. Ahora bien, considero que es difícil diferenciar completamente el metal costarricense del de otros países latinoamericanos, porque todos compartimos muchas influencias y referencias musicales. Bandas clásicas como Venom y Sodom forman parte de esos pilares comunes que han inspirado a generaciones de músicos en diferentes lugares. Aun así, cada banda interpreta esas influencias a su manera. Precisamente ahí está lo interesante: tenemos raíces compartidas con el resto del underground internacional, pero también contamos con agrupaciones que aportan su propia personalidad y que hacen que valga la pena prestar atención a lo que está ocurriendo en Costa Rica.


13. ¿Existe suficiente apoyo entre las bandas y qué os gustaría que cambiara dentro de la escena?

Personalmente, siento que en Costa Rica cada banda va por su propio lado. El apoyo entre agrupaciones es mínimo y creo que existe bastante ego o, simplemente, falta de interés por lo que están haciendo otras bandas. No siento que exista esa unión que sería necesaria para fortalecer todavía más la escena. En nuestro caso, los conciertos en Costa Rica normalmente surgen porque alguna productora nos invita a participar, pero sigue siendo complicado desenvolverse dentro de este entorno. Por eso mismo, como te comentaba anteriormente, preferimos mantener nuestra independencia, trabajar por nuestra cuenta y buscar nuestras propias oportunidades. Creo que cada banda tiene que encontrar su manera de avanzar y, en nuestro caso, hemos aprendido a no depender exclusivamente de la escena local para desarrollar nuestros proyectos. Nos interesa seguir haciendo música, publicar nuestros discos, tocar en vivo y conectar con personas de otros países que realmente disfruten lo que hacemos. Por supuesto, sería positivo que existiera más apoyo e interés entre las propias bandas, porque eso podría ayudar a que la escena costarricense creciera mucho más. Sin embargo, nosotros preferimos concentrarnos en nuestro trabajo y seguir adelante con Goat Rider, independientemente de las dificultades que podamos encontrar.


14. ¿Qué planes tenéis para Goat Rider después de la publicación de "Hëllkvlt"?

Estamos totalmente abiertos a salir de Costa Rica y llevar nuestra música a otros países. Nos gustaría mucho tocar en Latinoamérica, especialmente en México y Colombia. También nos interesa Perú, porque sabemos que allí existe una escena underground muy fuerte. Para nosotros sería una gran oportunidad poder compartir nuestra música con el público de esos países y conectar con otras escenas fuera de Costa Rica. Después del lanzamiento de "Hëllkvlt2, seguramente seguiré componiendo nueva música. La composición y la producción musical son algunos de mis pasatiempos favoritos, así que siempre estoy creando ideas y trabajando en nuevos riffs. No soy alguien que necesariamente se detenga después de publicar un disco. También tenemos mucho interés en hacer un split con alguna otra banda de black/thrash o black/speed metal. Nos parece una excelente manera de colaborar con otros proyectos del underground y de llegar a nuevos públicos. Así que, si alguna banda está interesada en hacer un split con Goat Rider, estamos totalmente abiertos a escuchar propuestas. Queremos seguir haciendo música, colaborando con otras agrupaciones y llevando el nombre de Goat Rider cada vez más lejos.


15. ¿Cómo fueron vuestros comienzos en la música y qué os motivó a querer ser músicos?

Empecé a escuchar metal cuando estaba en la escuela, con unos diez u once años, gracias a unos tíos míos que coleccionaban discos. Tenían álbumes como "Cowboys from Hell", de Pantera, un DVD con los videoclips más exitosos de Metallica y también discos de Blink-182. Esas fueron algunas de las bandas con las que comencé a descubrir la música. Cuando tenía aproximadamente quince años, me metí mucho más en el mundo del thrash metal. Empecé a escuchar bandas como Exodus, especialmente su álbum "Bonded by Blood", Testament y Metallica en su primera etapa, con discos como "Ride the Lightning" y "Kill 'Em All", que sigue siendo uno de mis álbumes favoritos. En 2016 tuve la oportunidad de ver en vivo a Iron Maiden y Anthrax en Costa Rica. No soy un gran seguidor de Iron Maiden, pero Anthrax era una de mis bandas favoritas, así que tenía muchas ganas de verlos en vivo. Al año siguiente también tuve la oportunidad de ver a Slayer, que venía con Gary Holt. Esas experiencias me motivaron todavía más y me impulsaron a comprar mi primera guitarra para comenzar a tocar thrash metal, que era el estilo que más me gustaba en aquel momento. Más adelante descubrí bandas como Toxic Holocaust, que también tuve la oportunidad de ver en vivo en Costa Rica. Esa experiencia me inspiró mucho y me hizo pensar en la posibilidad de formar mi propia banda. Quería hacer música que conectara con ese sonido agresivo, rápido y directo que tanto me gustaba. Así fue como comencé mi camino en el metal: primero como oyente, después aprendiendo a tocar guitarra y finalmente intentando crear mis propios proyectos musicales. Todo ese recorrido terminó llevándome a formar Goat Rider y a desarrollar mi propia visión de lo que quería hacer dentro del underground.


16. ¿Qué álbum representa para vosotros la esencia del black metal? ¿Qué últimos álbumes habéis comprado?

Si tuviera que elegir un álbum que represente la esencia del black metal para mí, elegiría Bathory, el disco homónimo de Bathory. Contiene una de mis canciones favoritas, “Raise the Dead”, y es un álbum que considero fundamental. Sin embargo, personalmente escucho muchas bandas actuales. Últimamente he estado escuchando bastante a Devil Master, que sacaron un disco nuevo, y también a Suicidal Angels, una banda griega de thrash metal. Sigo escuchando mucho a Exodus y Metallica, que son bandas que me han acompañado desde hace muchos años. También me gusta escuchar música que se sale de los límites del black/speed metal. Por ejemplo, Gatecreeper y Drain, una banda de hardcore con una fuerte influencia del thrash que últimamente está teniendo muchísimo movimiento. Dentro del black/speed metal, escucho bastante a Hellripper, aunque quizás no tanto como antes. También suelo escuchar a Midnight y Bastardizer. Otro proyecto que me interesa mucho es Green Mantis, formado por los vocalistas de Acidez y Terrorhammer. En general, me gusta mantenerme al tanto de la música nueva y descubrir proyectos de diferentes estilos. No me limito únicamente al black/speed metal ni al metal extremo; disfruto explorar otros géneros y escuchar cosas diferentes.


17. ¿Queréis añadir algo más sobre el álbum, la banda o lo que representa Goat Rider para vosotros?

A todas las personas que escuchan Goat Rider y nos apoyan, muchísimas gracias por hacerlo. Les prometemos que seguiremos lanzando música nueva e intentando que cada lanzamiento sea mejor que el anterior. Stay true, support your local band! Esperamos verlos a todos ustedes en los próximos conciertos que estaremos realizando. Queremos seguir activos, colaborar con grandes personas y bandas, y continuar haciendo música dentro de esta escena que tanto nos gusta. El metal sigue vivo y la escena underground continúa siendo fuerte, pero es importante que sigamos apoyando a los músicos y a las bandas que hacen un trabajo excepcional. Creemos que Goat Rider no es una banda cualquiera: somos un proyecto que lucha por salir adelante, desarrollar una identidad propia y ofrecer algo diferente dentro del metal extremo. Muchas gracias por esta entrevista y, por supuesto, gracias a todos los que han escuchado nuestra música, comprado nuestros discos y apoyado a Goat Rider de una u otra manera. ¡Nos vemos en el infierno!

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lunes, 12 de octubre de 2026

VINGULMORK - INTERVIEW





Vingulmork was formed in Oslo in 2012 and, since its earliest releases, has built an identity around a blend of black metal, thrash, death metal, and heavy metal. Following "The Long March" (2014), "Chiaroscuro" (2015), and "Avgrunn" (2019), the band went seven years without releasing a full-length album. Now, they return with "Barmhjertighetens Fallitt", released on September 11, 2026, via Likskue Productions, Crime Records, and Schattenpfade Support Circle. This new work delves into the band's darker, more aggressive, and melodic side, featuring lyrics entirely in Norwegian and themes defined by despair, human fragility, and the loss of hope.

1. Seven years have passed since Avgrunn, and looking back, Vingulmork has traveled a rather unique path. How would you describe the band's evolution from "The Long March" and "Chiaroscuro" to "Barmhjertighetens Fallitt"? Which elements of that early Vingulmork sound remain essential to you?

MSO: I’ve always had a hangup on those black’n’roll-ish elements along with their attitude and feel. There’s a signature in there that is still very much part of the core sound, and it remains even with the progress between the releases. That and Martin K’s galloping thrash riff style are core main-stays to me.

JSK: For me, I would say we have matured quite a lot as songwriters and as a whole. As the main lyricist I can speak to that: The lyrics are very much worked through and thought out without being overly planned. I write from an inner darkness stemming from life experiences noone should have to make. It makes for good lyrics, but it is quite sore as well.


2. Vingulmork was born in Oslo, and from the start, you’ve blended different branches of extreme metal rather than strictly adhering to black metal conventions. After all these years, do you feel the "blackened thrash" label still accurately describes your music, or do you think Vingulmork’s identity has evolved into something harder to pigeonhole?

MSO: I think Vingulmork manages to keep a personality from release to release that is recognizable. To me, that’s more important than having a special intricate label. I’m typically good with the broader definitions and feel we still fit somewhat within the “blackened thrash” framework.

JSK: Yeah, early on I think we tried finding a label that suited us. Now as we are older and less bothered, we just go with black metal or extreme metal.


3. "Barmhjertighetens Fallitt" arrives after a particularly long period of silence regarding releases. What happened during those seven years? Were the album’s songs composed gradually over that time, or was there a specific moment when you decided it was time to return to the studio?

MSO: There was a pandemic that kind of cut down our pace a bit along the way but we’ve been slowly creating songs along the way. For song progression and how they were created, I’d call it a good mix of processes. Some of the songs on this album we’ve been playing live for a few years already, while others came together closer to entering pre production and studio time, but I guess you could say we needed a kick in the butt and some deadlines to bring us to closure. Hopefully, we got some pointers from the process we can use to speed up the time between this release and the next.

JSK: From the lyrical perspective, I am always writing. Even small ideas or snippets that come to me - I always write them down and keep them for future lyrical projects. This has also been the case for the last years that have passed. I guess you can say it's therapeutical, even though it is a cliche. I don't really care.

MKA: A lot of the material was actually written in the period right after our previous release. That was probably when we were most actively working on new riffs, sketches and song ideas. We had three or four songs up and running fairly quickly, along with a whole bunch of loose ends, half-finished songs and random ideas. From there, we just kept working on it at a pretty relaxed pace, gradually turning all those bits and pieces into actual songs. I think we decided to record another full-length about three years ago, so at that point it was time to get our shit together and finish everything. The last original song we wrote was probably "Alarm", followed by our cover version of "Mannen og kråka".


4. This new record features a distinct combination of aggression, melody, groove, and dark atmospheres. How do you usually work on songs? Do you start with a riff, a full structure, or a vocal melody, or does the composition emerge from collaboration among the members?

MSO: Yes. All of the above. Up until “Barmhjertighetens Fallitt” the songs were mainly created by Martin Kandola alone. On this album, I also took part in bringing ideas to the table, mostly at a stage where the idea has become something cohesive already that is presentable as a more or less complete song. Martin K and I play guitar a bit differently, so adjustments and trials are typically made to the demo versions. After that we try it out in rehearsals before landing close to a final version. For Martin K’s songs we’ve been feeling our way to the correct amount of rounds etc and my role from there has been about creating bass-lines that in its best way compliments the melodic guitars and the creation as a whole while also being part of the rhythm section.

JSK: Not too much melody in the vocals, but I can say that I usually write or adjust lyrics to songs that are more or less finished.

MKA: For me, it usually starts with a melody or a basic riff, and then it's a matter of figuring out where to take it from there. Adding more aggressive and repetitive elements, working out the structure and trying to find the right balance between everything. I often find myself thinking that things are getting a bit too soft or melodic when I'm working on guitar parts, but somehow it usually ends up sounding vicious enough in the end. Blast beats and some nasty vocals always help!



5. The album contains twelve songs and runs for nearly 47 minutes, yet it also includes very brief tracks like "Avmakt," "Fallitt," and "Nådestøt." Was the album's sequencing conceived as a complete journey where those interludes serve a specific purpose? How much importance do you place on the song order?

JSK: Actually, we paid too little attention to this very thing. We tried to arrange things to make the album as dynamic and interesting as possible, but in hindsight we should have given the placement of the interludes more thought.

MKA: The idea behind those little pieces between the tracks was to create a slightly different atmosphere and state of mind, while also building some bridges between different parts of the album. We know they might interrupt the intensity a bit, but for me it's just as important that the individual songs get to stand on their own. Sometimes it's nice to have something that resets your brain a little as you make your way through the record. If that makes any sense. We realize it's a slightly odd arrangement, and that some people probably won't see the point. But these days, when everything seems to follow some kind of formula designed to grab and hold people's attention, it feels pretty good to go against that and do some weird stuff we haven't tried before.


6. One of the most obvious changes is that the lyrics are entirely in Norwegian. What led you to make that decision for this album? Do you feel that using your native language allows you to express certain emotions or images in a way that would be impossible in English?

JSK: This was my decision 100 percent, and the reason for it is in the question you ask - it feels more real to me writing in my native language. As long as the lyrical content is what it is, it feels strange, almost wrong, to write in English. Of course, Norwegian has that grimness to it, as an added bonus.


7. The title itself—"Barmhjertighetens Fallitt" ("The Failure of Mercy")—and the lyrics revolve around despair, vulnerability, shattered dreams, and the destruction of hope. Is there a common concept connecting all the songs, or do you prefer for each track to have its own story and interpretation?

JSK: Every song has its own distinct identity, lyric-wise. However, the theme throughout is as you also point out, inner darkness and despair, often derived from the vulnerability and exposure that you succumb to when you allow yourself to dream and hope. There is also, if you read into the stuff a bit, a returning element of throwing the laughable concept of some benign divine being caring for us right onto the old garbage heap.


8. There are particularly evocative titles such as "Mannen og kråka," "Trolldom," "Svart Time," and "Brann." Without necessarily delving into the meaning of every song, what kind of imagery, experiences, or stories have fueled the album's lyrical universe? Is there a connection between the lyrics and Norwegian tradition, history, or folklore?

JSK: I don't really want to get into the dark and gritty details, but I like to use metaphors a lot when writing lyrics. You will rarely find direct references in the lyrics, but if you spend some time with them, I think you can find both what I am writing about and also find something in them that resonates with your own life and experiences.


9. Musically, the album seems to place great importance on contrast: speed versus heavy passages, melody versus rawness, aggression versus atmosphere. Was that contrast precisely what you were aiming for when you began working on Barmhjertighetens Fallitt? Were there any aspects of the sound you deliberately wanted to push further this time around?

MSO: This was in the works for so long that it is hard to remember every aspect, hehe. However, I don’t think we set out too strict rules for ourselves while creating songs. We got the notion that when we released “Avgrunn”, we were perceived as going more extreme than before. To me that stayed in the back of my head as something I wanted to be true for this album too, as opposed to going softer. The final result ended up allowing this album to be about evoking the aggression, rawness and atmosphere in different ways per track while staying true to some unwritten rules that keep the Vingulmork sound within them. While I can’t say how deliberate that was directly, I’m very content with the result based on those factors.

JSK: We have always thrived in contrasts. Our first full length album was named "Chiaroscuro" namely because of this. Chiaroscure is the term that describes the effect of actively using light and darkness in classical painting. In my opinion, the contrasts in our music is an expression of who we are as people.


10. The album is being released jointly by Likskue Productions, Crime Records, and Schattenpfade Support Circle. Crime Records has also been associated with Vingulmork since Chiaroscuro. What has it been like working with multiple labels during this new phase, and what does each one bring to the release?

JSK: It has been nothing but a joy, honestly. All these three underground labels have done amazing work with our album, and we are extremely grateful to them for all the effort and resources they put into it. They all cater to different crowds and audiences, which is a real strength. Likskue and Schattenpfade lean heavily into the more necro, old school black metal thing, while Crime is much broader in their scope. It has been great!



11. The cover art conveys imagery strongly linked to the inevitability of death and the passage of time. To what extent was the image conceived as a direct representation of the album's themes? Did you work on the musical and lyrical concepts first and then look for an image to represent them, or did both elements develop in tandem?

JSK: I think you will find that the lyrics tie into the artwork quite well. The main concept for the artwork is that of the final harvest. No matter what you do, where you are, who you are or what you believe - you will be on the receiving end of the harvester's scythe at some point. Memento mori!


12. Your sound stems from a clearly evident Norwegian tradition, yet you have also acknowledged the influence of the Swedish scene on various occasions—particularly the more melodic side of 1990s black metal. What does the Swedish black metal tradition mean to Vingulmork, and what differences do you perceive between the Norwegian and Swedish approaches to the genre?

MKA: Personally, I'd say Dissection has been a pretty big influence, simply because I've listened to them a hell of a lot over the years. I think the comparison to Swedish black metal probably comes from the fact that we're less purist about the genre than a lot of Norwegian black metal bands were in the '90s, and to some extent still are. To me, Norwegian black metal has traditionally been colder and more "pure", while the Swedes have always been more willing to mix in elements from their death metal scene. We're also working somewhere in that crossover between different genres, so I guess that makes it easier to draw parallels between Vingulmork and Swedish bands rather than the more traditional Norwegian ones.


13. Thinking specifically of Sweden, bands like Dissection and Dark Funeral form part of that bridge between aggression, melody, and a particular conception of black metal that also appears in your music. Beyond musical influences, is there a real connection between Vingulmork and the current Swedish scene? Have you kept in touch, shared stages, or collaborated with musicians and bands from there?

MKA: Unfortunately, we're not particularly well connected to the rest of Scandinavia or Europe. It's a bit of a shame, really. These networks tend to become way too local, which is kind of a strange paradox in today's world. But I guess part of the reason is that there's so much competition here at home that we're already pretty busy just trying to maintain a foothold in our own scene. Getting the chance to join a bigger Scandinavian band for a few shows around the region would be really cool, though. Definitely something we'd love to do.


14. To wrap up, Vingulmork belongs to a generation that has lived through several different stages of the Norwegian extreme music scene: from the legacy of classic black metal to the massive diversification of the underground metal scene today. How do you envision the Norwegian and Scandinavian scenes in 2026? Which young bands or current projects do you find particularly interesting, and what do you think should be preserved from the old underground culture?

JSK: I think the scene today is healthier than it's been for a long time. There are so many fresh, young bands coming through and there is an abundance of gig organisers, venues, small labels and distros, shops etc etc that do an amazing job of keeping the extreme metal underground alive. For me personally, I have been in this since I was just a small kid, and I have seen trends come and go, scenes come and go, gatekeepers trying to define what goes and what doesn't and all that stuff. After 35 years or whatever as a fan and a musician, I can say that none of that shit matters. It all goes in cycles, and where we are now is the healthiest I can remember. For specific bands, I would say there are a few young Norwegian bands everyone should look out for. I will mention Nedgravd, Voidspire and Arachno. I recently also saw a young Finnish death metal band called Malformed that I think deserves attention. It's an exciting time for underground extreme metal.


15. How did you get started in music? What were the first concerts you attended and the first albums you bought? What event in your lives drove you to want to become musicians?

MSO: I always find it difficult to pinpoint these events in detail, as I’ve always listened to many genres and had multiple influences at once. When I was not yet old enough to have learned to walk properly, I was still old enough to stand and reach the edge of the stereo with my hands. Supported like that I was shaking my diapered ass to manouche-jazz. Wanting to learn guitar happened quite early. I had a father that picked up a guitar at home and could jam with albums he played on the stereo. That fascinated me a lot. I began learning classical guitar when I was 7 or 8 and it pretty much gradually snowballed from there into my first electric guitar and then my first amp and distortion pedal over the course of a few years. In early years, I fancied rock more, and delved into bands like Norwegian rockers Motorpshycho along with Nine Inch Nails and many others. I believe the first metal album I bought was The Kovenant’s Nexus Polaris. I was still more into rock at the time, but got highly influenced by a good friend who played this on repeat a lot when I came to visit, so when I bought it I had already listened to it so much that I was addicted. Playing in bands with good friends did the rest. I kept a rock band going for a while and had a few years of playing bass live and on recording while I always created both bass and guitar parts. Early concerts; I remember going to see Rolling Stones. That was pretty big, but after that I had a few years of attending festivals and seeing Mayhem, The Kovenant and the like way back when a friend and I were so young needed an adult to join us to be allowed in.

JSK: For me, it's quite easy. I started listening to hard rock and heavy metal as a child and was just radicalised from that point on. These days I listen to any kind of metal, and very little else. I played the piano from childhood, but joined my first band as a 13 year old kid as a vocalist. Around this time I also started playing drums and have done that in several bands over the years, in addition to being the singer for Vingulmork.


16. Which album represents the essence of black metal for you? What are the most recent albums you’ve bought?

JSK: Hmm that is a very good question, and I guess it depends on how you look at it. If you look for "the essence" as in where it started, what was defining etc, I guess you would have to say something like Transilvanian Hunger or Hvis Lyset Tar Oss. But I think I will have to go with something slightly newer and say Nemesis Divina. That is when I feel the total domination of Norwegian black metal was truly established.

MKA: To be honest, I don't really care that much about defining the essence of black metal. I've always preferred the period when the Norwegian black metal pioneers had grown up a bit and developed some proper balls. For me, Sons of Northern Darkness by Immortal is the absolute cream of the crop. Fantastic songwriting, incredible riffs and just a damn near perfect production. The latest band I've discovered is Jordsjuk, a local band from Oslo who mix a lot of thrash and punk into their sound. Their album from last year is seriously good! And if we're talking about newer bands that really stand out in the genre, I'd have to say Nordjevel. They absolutely blew my head off when they first appeared on the scene over ten years ago.


17. Thank you very much for taking the time to answer these questions for Black Metal Spirit; if you’d like to add anything for Vingulmork’s fans, this is the place to do it. I hope the questions were to your liking.

MSO: Happy to oblige. Hope at least a few of our answers bring your questions justice!

JSK: Thank you for reading this interview and never ever listen to gatekeepers. Do whatever and listen to whatever the fuck you want.


 MSO - Martin Storm-Olsen

JSK - Jostein Stensrud Køhn

MKA - Martin Kandola

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Bloody Valkyria - Requiem : Reveries of the Dying  (green/yellow marble) 26,99 €



Vinyl, LP, Album, Limited Edition, Green/Yellow Marbled


sábado, 10 de octubre de 2026

HELL-BORN


Origen: Polonia, Sopot.

Formados: 1996

Estilo: Black, death, trhash.

Temática: Armageddon, anticristianismo, muerte, oscuridad y satanimso.

Enlaces: Facebook e instagram.

Miembros:

  • Baal Ravenlock Bajo y voces
  • Diabolizer Batería
  • Les Guitarra y voces
  • Rambo Guitarra
Discografía:

  • Hell-Born EP 1996  
  • Hellblast CD 2001
  • The Call of Megiddo CD 2002
  • Legacy of the Nephilim CD 2003
  • Cursed Infernal Steel CD 2006  
  • Darkness CD 2008
  • KultRock Sound # 21 Split 2010  
  • Hellbound Hearts Split 2019
  • Natas Liah CD 2021
  • The Works of Sin Split 2024  
  • VII CD 2026

VII (2026)

Desde las entrañas del metal extremo polaco regresan HELL-BORN con "VII", séptimo trabajo de una formación que, desde 1996, ha sabido mantenerse fiel a una concepción oscura y visceral del Black/Death Metal.  Con Baal Ravenlock y Les al frente, acompañados por Diabolizer a la batería y Rambo a las guitarras, los polacos vuelven a demostrar que la veteranía también puede traducirse en composiciones sólidas y cargadas de veneno.  Tras su regreso discográfico con "Natas Liah" (2021), la banda no pretende reinventar su fórmula, sino profundizar en ella, incorporando nuevos matices a una propuesta de raíces inequívocamente noventeras. "VII" se compone de siete cortes donde el Black Metal y el Death Metal conviven con naturalidad, dejando espacio para ciertas reminiscencias thrash que enriquecen el conjunto.  La batería presenta un trabajo contundente, alternando cabalgadas veloces con ritmos pesados y machacones que conceden a los temas una considerable pegada.  Lejos de recurrir constantemente a la velocidad como único recurso, Diabolizer sabe cuándo contener el ataque y cuándo desatar una descarga de percusión que intensifica la sensación de violencia.  Los cambios de ritmo están bien integrados y contribuyen a que las composiciones respiren, evitando que el disco termine convertido en una sucesión monótona de embestidas. Las guitarras constituyen otro de los pilares fundamentales de "VII".  Los riffs, ásperos y musculosos, se mueven entre la oscuridad del Black Metal y la contundencia del Death más tradicional, dibujando estructuras que ganan profundidad conforme se suceden las escuchas.  Aparecen también líneas melódicas sombrías, lejos de cualquier concesión facilona, que introducen un poso melancólico en medio de tanta agresividad.  Buena muestra de esta versatilidad es "The One with Horns", donde los pasajes de marcado carácter deathmetalero desembocan en aceleraciones de tremolo picking y giros cercanos al Thrash.  Por su parte, "In Scarlet and Death" deja aflorar una faceta más evocadora, mientras "Blood in Stone" recupera la violencia y el peso de los riffs más directos. En el apartado vocal, Baal Ravenlock despliega registros ásperos y cavernosos que encajan perfectamente con la naturaleza blasfema del material.  Los gruñidos, los alaridos y las intervenciones vocales más teatrales aportan variedad sin romper la cohesión del conjunto.  Los coros puntuales, especialmente efectivos en determinados pasajes, refuerzan esa atmósfera ritual y siniestra que recorre el álbum de principio a fin. La producción mantiene un equilibrio acertado entre crudeza y definición, conservando el carácter orgánico de los instrumentos sin sepultar los detalles de las guitarras ni la pegada de la batería.  No estamos ante un disco concebido para impresionar a la primera escucha; sus melodías y transiciones van calando progresivamente, revelando una elaboración más rica de lo que su aparente sencillez podría sugerir.  "Funeral of All" y "Exodus (Cross the Styx)" completan un recorrido que alterna oscuridad, contundencia y pasajes de mayor amplitud atmosférica. En definitiva, HELL-BORN entregan con "VII" un trabajo convincente, asentado en la experiencia y en el conocimiento de una tradición que siguen defendiendo con dignidad.  Sin aportar una revolución estilística, el álbum amplía los matices de su predecesor y confirma que todavía tienen argumentos para reivindicar su particular visión del metal extremo polaco.  Una obra recomendable para quienes disfrutan de la unión entre la agresividad del Death Metal y la negrura del Black Metal de vieja escuela. (8,3).



1. Therion Calls  
2. Chaotic Entities  
3. In Scarlet and Death
4. Blood in Stone  
5. The One with Horns  
6. Funeral of All  
7. Exodus (Cross the Styx)





Vinyl, LP





viernes, 9 de octubre de 2026

AVRAK

 


Origen: Noruega, Porsgrunn.

Formados: 2025

Estilo: Black, doom, heavy

Temática: ?

Enlaces: Facebook e instagram.

Miembros:

  • Anders Hegna Bajo, guitarra y voces
  • Ted Skjellum Efectos, guitarra, moog y voces 
Discografía:

  • Unborn Single 2026  
  • The Lonely Shadow Single 2026  
  • Avrak CD 2026

AVRAK (2026)

Con una trayectoria vinculada a algunas de las formaciones más interesantes del metal extremo noruego, Ted Skjellum, más conocido como Nocturno Culto por su pertenencia a Darkthrone, une fuerzas con Anders Hegna para dar forma a Avrak, un proyecto que apuesta por una visión bastante más amplia de los sonidos oscuros. Su álbum debut homónimo, publicado por Peaceville Records, nos ofrece nueve composiciones en las que el black metal convive con el heavy metal tradicional, el doom y ciertos pasajes de hard rock, dando lugar a una propuesta que mira al pasado sin renunciar a una personalidad propia. Desde los primeros compases de “Forever Mountain” queda patente la importancia de las guitarras, construidas alrededor de riffs pesados, contundentes y de marcado carácter melódico, capaces de transmitir una sensación de grandeza y desolación a partes iguales. La batería de Terje Kråbøl se mueve principalmente entre ritmos medios y cadencias pausadas, aportando una base sólida y orgánica sobre la que se desarrollan las composiciones. Sin necesidad de recurrir constantemente a la velocidad, el músico sabe imprimir la suficiente fuerza a los temas, reservando los momentos más acelerados para incrementar la tensión, como sucede en “Unborn”. En el apartado vocal, Anders Hegna presenta una interpretación áspera y rasgada, aunque alejada de los registros más extremos del black metal noruego tradicional. Su voz encaja especialmente bien con las estructuras de carácter épico, dotando a las canciones de una expresividad que oscila entre la solemnidad y la crudeza. Por su parte, las guitarras de Skjellum y Hegna constituyen el principal atractivo del trabajo. Los riffs de inspiración clásica se entremezclan con melodías sombrías, pasajes de aire doom y algunos desarrollos más próximos al metal extremo escandinavo. “Long May The Lums Reek” introduce interesantes matices atmosféricos, mientras que “Varde” recupera una vertiente más oscura y agresiva, con una instrumentación que vuelve a acercarse a las raíces del black metal. También merece una mención especial “Cloaks Of Power”, donde las influencias del heavy metal más tradicional se manifiestan con naturalidad, y “The Lonely Shadow”, una composición dinámica en la que los cambios de ritmo y las guitarras más incisivas enriquecen el conjunto. La producción mantiene una textura rugosa y cálida, evitando un acabado excesivamente pulido que habría restado personalidad a unas canciones que necesitan conservar cierto carácter primitivo. El álbum se completa con “The Rift”, otro de sus momentos más destacados, y “Hav”, un cierre atmosférico que abandona la contundencia para sumergirnos en un paisaje más introspectivo. En definitiva, Avrak debuta con un trabajo que demuestra que la experiencia de sus integrantes puede canalizarse hacia terrenos diferentes sin perder la oscuridad que caracteriza a buena parte de la escena noruega. Quizá quienes esperen un disco de black metal ortodoxo encuentren aquí una propuesta demasiado abierta a otros estilos, pero su combinación de riffs robustos, voces ásperas y ritmos envolventes termina ofreciendo suficientes argumentos para disfrutarlo. Una interesante primera entrega para los seguidores de los sonidos oscuros, el doom y ese metal de raíces clásicas que todavía conserva intacta su capacidad de resultar amenazador. (8).




1. Forever Mountain 04:45  
2. Unborn 04:45  
3. Long May the Lums Reek 05:22  
4. Rot 01:07  
5. Varde 04:32  
6. Cloaks of Power 03:45  
7. The Lonely Shadow 05:32  
8. The Rift 05:56  
9. Hav 02:47  
  38:31





Vinyl, LP, Album, Limited Edition, Silver





jueves, 8 de octubre de 2026

MORTGRIM

 


Origen: Hungría, Budapest.

Formados: 2025

Estilo: Black

Temática: Filosofía y espiritualidad

Enlaces: Facebook youtube.

Miembros: 

  • Máté Nagy Todo
Discografía:

  • Blasphemy CD 2026  
  • Helel Single 2026  
  • Majesty of the Morning Star Single 2026  
  • Evangelium Luciferianum CD 2026

EVANGELIUM LUCIFERANUM (2026)

Desde Budapest llega Mortgrim, one man band comandada por Máté Nagy, quien se ocupa de voces, guitarras, bajo y batería, y que apenas un año después de su formación vuelve a la carga con su segundo larga duración. Si en “Blasphemy” ya dejaba claras sus intenciones, “Evangelium Luciferianum” supone un paso adelante hacia un black metal más atmosférico, oscuro y personal. A lo largo de sus nueve cortes y poco más de treinta y cuatro minutos, Mortgrim construye un discurso donde el black metal de vieja escuela se funde con una marcada gravedad doom y ciertos pasajes de carácter ritual. La sombra de los noventa está muy presente, especialmente en unas guitarras que alternan el tremolo gélido con riffs más densos, pesados y de tempo medio. Las seis cuerdas son precisamente uno de los grandes atractivos del disco. No buscan la exhibición técnica, sino generar atmósfera: melodías hipnóticas, repeticiones obsesivas y riffs que van adquiriendo peso a medida que avanzan. “Helel”, “Eternal Rite” o “Inverted Cross” muestran especialmente bien esa capacidad para pasar de la contemplación a la agresividad sin romper el clima sombrío del álbum. La batería, por su parte, funciona como elemento de contraste. Los ritmos lentos y ceremoniales aportan una considerable sensación de pesadez, mientras que los blast beats aceleran el pulso en los momentos más extremos. En las partes rápidas su carácter programado resulta algo evidente, aunque también contribuye a esa sensación fría y mecánica tan propia del black metal underground. En el apartado vocal encontramos registros ásperos y desgarrados, perfectamente integrados en la atmósfera general. El shriek predominante transmite una sensación de angustia y hostilidad, apareciendo también voces más agudas y pasajes narrados que enriquecen el componente ritual de la propuesta. “Fornir Andar” y “Rotting Souls” representan la cara más agresiva del álbum, mientras que “Majesty of the Morning Star” o “Lament of Goetia” muestran al Mortgrim más atmosférico e introspectivo. Especialmente acertado resulta el cierre, con lluvia y piano, que rompe la crudeza precedente y deja una sensación inquietante. “Evangelium Luciferianum” no pretende reinventar el black metal, sino sumergirse en sus raíces para construir algo oscuro, hipnótico y profundamente personal. Mortgrim demuestra aquí que detrás de su condición de proyecto unipersonal existe una identidad cada vez más definida, capaz de combinar crudeza, melodía y una notable carga ritual. Un trabajo recomendable para quienes disfrutan del black metal atmosférico de inspiración noventera, cuando la obsesión por crear ambientes lúgubres estaba por encima de cualquier virtuosismo. Un segundo paso convincente para una formación que todavía tiene mucho margen para crecer. (7,7).




1. Majesty of the Morning Star 04:04  
2. Helel 03:58  
3. Fornir Andar 03:06  
4. Dead Tide 02:08  
5. Eternal Rite 04:19  
6. Inverted Cross 05:10  
7. Corpus et Chaos 04:45  
8. Rotting Souls 02:31  
9. Lament of Goetia 04:23  
  34:24




2 × Vinyl, LP, Album, Limited Edition, Green